Fichas

Figura ecléctica de reconocido prestigio y de difícil clasificación en las corrientes estéticas oficiales, Vicente Núñez es autor de versos, aforismos y ensayos aún poco estudiados. Los elogios de muchos de los miembros de la Generación del 27, las colaboraciones con reconocidas revistas literarias de la época y los homenajes que éstas le dedican representan el primer indicio del papel de Núñez en el debate cultural español de la segunda mitad del siglo veinte y dejan intuir el valor de su poesía que le ocasiona, entre otros, el Premio de la Crítica en 1983 para Ocaso en Poley, el nombramiento a Ateneísta de Honor del Ateneo de Córdoba en 1990, la Medalla de Oro del Ateneo en 2002 y, tres días después de su muerte, el Premio Luis de Góngora de las Letras Andaluzas.

Núñez nace en Aguilar de la Frontera (Córdoba), el 8 de junio de 1926, en una familia acomodada. Tras estudiar en otros pueblos de la misma provincia, en 1941 va a Málaga para cursar el bachillerato superior. Debido a los fracasos escolares, deja el instituto y se matricula en la Academia General; vuelve luego a Lucena y se muda a Madrid dos años más tarde, donde se diploma en 1947. En Granada, se matricula en la facultad de Derecho, como desea su padre; los amigos que estudian Letras y Filosofía lo inducen a componer sus primeros versos y la literatura lo distrae del Derecho, hasta abandonar los estudios cuando le faltan pocos exámenes para terminar. Se incorpora entonces en las Milicias Universitarias de Ronda (Málaga), donde comparte con el amigo Pedro Pérez-Clotet la afición por Rilke, y conoce a Antonio Gala y a Carlos Barral. En 1952, el padre de Núñez cierra su empresa y se traslada a Málaga, mientras que el poeta prefiere seguir estudiando en Sevilla, de nuevo sin terminar la carrera; vuelve entonces a vivir con sus padres y se acerca a la revista Caracola. Dos años más tarde, por medio de José Antonio Muñoz Rojas, Alfonso Canales y Bernabé Fernández-Canivell, publica su primer libro, Elegía a un amigo muerto, al que siguen Tres poemas en 1955 y Los días terrestres en 1957; mientras tanto, Núñez colabora con las revistas Cántico, Ínsula y, por supuesto, Caracola, participando en la vida literaria de Málaga.

En 1958, la muerte de la madre marca su personalidad: ya desilusionado por la poesía que le roba la vida y por la peculiaridad de su estilo que lo aleja de las tendencias estéticas de la época, sufre un trauma que concurre al abandono de la escritura. El verano del año siguiente se va a Madrid, donde suele comer en casa de la cordobesa Concha Lagos, con quien comparte la experiencia de Ágora, y vuelve a encontrar a Antonio Gala, con quien acude a las conocidas tertulias de la capital. El padre de Nuñez reacciona a la muerte de su mujer volviendo a Aguilar; su hijo le alcanza en Navidades, tras darse cuenta de que la metrópolis poco se acomoda a su estilo de vida. Aguilar es un refugio ideal, lejos del grande público que no logra entenderle: en su pueblo, se queda al margen de la vida literaria y abandona la escritura, para recuperar sus orígenes y recobrar el estado inicial anterior al acercamiento a la poesía.

En 1980, Poemas ancestrales marca la vuelta a la escritura, y al año siguiente Ocaso en Poley anuncia el éxito, confirmado por Cinco epístolas a los Ipagrenses en 1984 y por Teselas para un mosaico en 1985. En 1989, salen Sonetos como pueblos, Himnos a los árboles y la recopilación de artículos El suicidio de las literaturas, a los que sigue La gorriata en 1990. Finalmente, en los noventa Núñez experimenta una nueva forma expresiva: el sofisma que aparentemente logra vencer la antitesis entre vida y poesía, y libera al poeta de la esclavitud del verso gracias a su origen oral y, por ende, real. Publicados al principio en las páginas del Diario de Córdoba, los aforismos se recogen luego en los volúmenes Sofisma (1994), Entimema (1997), Sorites (2000) y Nuevos sofismas (2001). Núñez muere en su querido Aguilar, el 22 de junio de 2002; cinco años después sale la obra póstuma Rojo y sepia (2007), que reúne poemas inéditos escritos entre 1985 y 1987.

Para Núñez, el verso es la materialización de lo que percibe a su alrededor, de lo que observa, escucha, roza, huele, recuerda o siente: la trágica experiencia de Elegía a un amigo muerto; los recuerdos de la infancia de Los días terrestres; los pueblos y las ciudades, escenarios de la soledad del poeta en Sonetos como pueblos; la indisoluble unión de amor, muerte, mentira y poesía que define y caracteriza su conflicto interior en Ocaso en Poley; las muchas facetas del amor, sentimiento sin el que el hombre no podría vivir, en Teselas para un mosaico; las disertaciones metafísicas y las preguntas sobre la existencia de Epístolas a los ipagrenses e Himnos a los árboles. Sin embargo, el autor define la escritura como algo falso, un reflejo engañoso que pretende identificarse con el objeto real: la mentira de la poesía amenaza la vida, lo mismo que la inminencia de la muerte, consecuencia natural de la existencia humana, que el escritor considera como la oportunidad para fundirse armónicamente con la naturaleza. El amor está indisolublemente relacionado con el final de la existencia, puesto que el abandono conlleva una condición parecida a la muerte, y que la unión con la persona deseada se puede cumplir o convertir en eterna en el más allá. A menudo, morir significa volver a vivir, hasta llegar a una total identificación de las dos dimensiones que se confunden una con otra y ambas, a su vez, con el amor: vida, muerte y amor se mezclan en una relación circular de causa y efecto. Sobre ellos, otro elemento ejerce su influencia: la poesía, que es la causa de la muerte del hombre, es a la vez el único consuelo a la soledad y la única posibilidad de eternidad tras la vida terrenal. Poesía, amor, vida y muerte se funden en una densa red de relaciones, acompañadas por el paso del tiempo que origina los recuerdos, pero la memoria es selectiva y devuelve tan sólo unos momentos que aparecen al azar. Por lo tanto, el inexorable fluir temporal tiene una doble connotación: la esperanza del retorno del pasado en el recuerdo y la impotencia humana frente al acercarse de la muerte, que aun así encuentra su conclusión feliz en el paso a otra dimensión vital. Los temas se repiten, pero el efecto nunca es el mismo: la variedad métrica, los distintos niveles de simbolismo y las múltiples posibilidades interpretativas confieren originalidad y significados inesperados a cada lectura.

En los poemarios, Núñez descubre los cuatro elementos y sus contrastes, marcando inicialmente una separación entre la vida que es amor, y la poesía que coincide con la muerte. A partir de Ocaso en Poley, las dos vertientes se unen y se confunden entre sí, dando la ilusión de una gradual superación de las antinomias, hasta Himnos a los árboles: los vegetales, representación de los ipagrenses, constituyen el enlace con los orígenes y le permiten vencer la separación entre poesía y realidad. A pesar de que para entrar en la tribu de los árboles tiene que someterse a sus leyes y encerrarse en la soledad de su pequeño pueblo natal, tras superar los contrastes entre vida y verso, el escritor logra solucionar su primer conflicto: la oposición entre la vida y la muerte. Sin embargo, la positiva visión panteísta deja paso al pesimismo cósmico en La gorriata: si amor, vida, muerte y poesía coinciden, así como el verso es una imagen engañosa, cualquier esperanza no es más que pura ilusión; nada es eterno, ni siquiera la poesía.

Como consecuencia, Núñez abandona otra vez el canto; esta vez no elige el silencio, sino una nueva modalidad expresiva que logre superar la falsedad del verso: los sofismas, que a menudo evocan los refranes y los dichos populares andaluces, y reflexionan sobre la existencia, la memoria, la verdad, el error, el pensamiento, el arte y el amor. Si por la estructura formal cabe situarlos en el género aforístico, el contenido recuerda los poemas: los temas coinciden con los de la producción lírica, y encuentran aquí su ampliación y explicación. El sofisma expresa un pensamiento autónomo que se completa en su brevedad sin renunciar a la profundidad y a la elegancia del verso, en una dimensión alternativa donde todo es posible, donde el escritor recobra la vida del hombre y el silencio del canto encuentra su voz, creando la ilusión de superación de cualquier contraste. Pese a ello, las denominaciones remiten al silogismo filosófico– Sofismas, Entimema y Sorites– y sugieren que el razonamiento retórico puede llegar a comprobar dos tesis opuestas o a convencer de la veracidad de una mentira: el engaño es algo propio de toda práctica literaria, artística o vital, y la palabra no designa, no describe, no dice.

Aunque el lenguaje es siempre falso y el escritor sólo puede proferir mentiras, en cada uno de sus textos, poemas, ensayos o aforismos, Núñez sugiere que hay algo más: una verdad escondida en lo ‘no dicho’, que se entrevé porque, cuando miente y a la vez declara abiertamente que está engañando a sus lectores, les está entregando las claves para entender la verdad. En resumen, en sus poemas Núñez se declara víctima de “la Ramera” –la poesía– que lo seduce para luego robarle la vida y el amor; en cambio, en los últimos años, cuenta su victoria lograda mediante los sofismas, concluyendo al final que también los aforismos son expresión poética y por ende falsos. Ello no obstante, nos sugiere que sus palabras no devuelven una imagen alterada de la realidad, al revés, ponen de manifiesto la pura verdad y la paradoja consiste en que ésta se revela en el mismo hecho de recurrir metódicamente a la mentira: detrás de la oscuridad y del silencio, la poesía canta la vida, mintiendo o pasando detalles bajo silencio si es necesario, pero sin dejar de ser autobiográfica.

La confesión más explícita se encuentra en el libro póstumo Rojo y sepia, donde el poeta declara desde el principio que se trata de una obra diferente de las demás, debido a que no surge de la deformante perspectiva de la mentira que confunde los hechos: el autor quiere presentar sus recuerdos con sinceridad y ofrecer una secuencia de imágenes llenas de abrazos, de besos y de declaraciones de amor. Lamentablemente, esto sólo se puede decir en el libro póstumo: las obras publicadas en vida tienen que cumplir con el pacto del silencio que impone que el “abrazo estéril” sólo pueda ser vivido en la clandestinidad. Por lo tanto Núñez se esconde tras la máscara del poeta que sólo escribe, que no vive y que no ama, aunque sin renunciar a ello: elige hacerlo en secreto para revelarlo en el momento final, pero avisa desde el principio que detrás de las palabras hay un código formado no sólo por lo que escribe sino también por lo que omite.

Bibliografía

Libros de poesía de Vicente Núñez:

Núñez, Vicente (1954). Elegía a un amigo muerto. Málaga: Imprenta Dardo - col. A Quien Conmigo Va.

_________ (1955). Tres poemas ancestrales. Málaga: Cuadernos de Poesía.

_________ (1957). Los días terrestres. Madrid: ed. Rialp S.A., col. Adonais.

_________ (1980). Poemas ancestrales. Sevilla, col. Calle del Aire.

_________ (1982). Ocaso en Poley. Sevilla: Renacimiento, Sevilla.

_________ (1984). Cinco epístolas a los ipagrenses. Córdoba: Diputación Provincial.

_________ (1985). Teselas para un mosaico. Córdoba: Diputación Provincial.

_________ (1989). Sonetos como pueblos. Córdoba: col. Cuadernos de Ulía, Fernán Núñez.

_________ (1989). Himnos y texto (Himnos a los árboles; El suicidio de las literaturas). Córdoba: Cultura y Progreso - col. Paralelo 38, n. 2.

_________ (1990). La gorriata. Antequera – Málaga: col. Luz de la atención.

_________ (1994). Sofisma. Sevilla: ed. Renacimiento.

_________ (1997). Entimema. Málaga: ed. Imprenta Sur - col. Llama de Amor Viva, n. 18.

_________ (2000). Sorites. Córdoba: Asociación Cultural Andrómina, col. Plumas y Palabras.

_________ (2001). Nuevos sofismas. Valencia: col. Hoja por ojo, Germanía, Alzira.

Obra completa de Vicente Núñez:

_________ (2008). Poesía y sofismas I. Poesía, ed. de Mguel Casado. Madrid: Visor.

_________ (2010). Poesía y sofismas II. Sofismas, ed. de Mguel Casado. Madrid: Visor.

Antologías poéticas de Vicente Núñez:

_________ (1987). Antología poética, ed. de Rafael Ballesteros. Málaga: col. Puerta del Mar.

_________ (1988). Poesía (1954-1986), ed. de Guillermo Carnero. Córdoba: Diputación Provincial.

_________ (1995). Poesía (1954-1990), ed. de Guillermo Carnero. Córdoba: Diputación Provincial.

_________ (2000). Viaje al retorno. Madrid: ed. Signos - Huerga & Fierro.

_________ (2002). El fulgor de los días. Córdoba: ed. CajaSur - col. Los cuadernos de Sandua.

_________ (2003). Mío amor, ed. de Vicente Tortajada. Sevilla: Renacimiento.

_________ (2007). Plaza Octogonal. Poesía reunida (1951-2002), ed. de Miguel Casado. Málaga: Ciudad del Paraíso.

_________ (2007). Antologia poetica, ed. y trad. de Marina Bianchi. Bari: Levante Editori.

_________ (2009). Sofisma, ed. y trad. de Marina Bianchi. Rende (Cs): Nuova Arintha.

Libros de ensayos de Vicente Núñez:

_________ (2003). El suicidio de las literaturas (ensayo y crítica literaria, 1952-1999), ed. de Francisco Javier Torres. Benalmádena (Málaga): Ediciones de Aquí, 2003.

Libros sobre Vicente Núñez:

Bianchi, Marina (2011). Vicente Núnez: parole come armi. Barcellona P. G. (ME): Edizioni Smasher.

Casado, Miguel (2004). El vehemente, el ermitaño. Benalmádena (Málaga): Ediciones de Aquí.

Fernández Prieto, Celia (ed.) (2009). Vicente Núñez. Oralista, poeta, sofista, actas del Congreso Nacional Vicente Núñez (Córdoba y Aguilar de la Frontera, 29-30 octubre 2007). Sevilla: Renacimiento - col. Iluminaciones.

Martínez Serrano, Leonor María (ed.) (2012). Vicente Núñez, patrimonio vivo de Aguilar de la Frontera, textos de las I Jornadas científico-didácticas sobre la vida y obra de Vicente Núñez (Aguilar de la Frontera, 27-28 abril 2011). Montilla (Córdoba): Fundación Vicente Núñez - Junta de Andalucía - Centro del Profesorado Priego-Montilla.

Martínez Serrano, Leonor María (ed.) (2013). Vicente Núñez, poeta y filósofo universal, textos de las II Jornadas científico-didácticas sobre la vida y obra de Vicente Núñez (Aguilar de la Frontera, 24 abril 2013). Montilla (Córdoba): Fundación Vicente Núñez - Junta de Andalucía - Centro del Profesorado Priego-Montilla.

Martínez Serrano, Leonor María (ed.) (2014). Vicente Núñez, crítico de arte y literatura, textos de las III Jornadas científico-didácticas sobre la vida y obra de Vicente Núñez (Aguilar de la Frontera, 24 abril 2014). Montilla (Córdoba): Fundación Vicente Núñez - Junta de Andalucía - Centro del Profesorado Priego-Montilla.

Números-homenaje a Vicente Núñez de revistas literarias 

AA. VV. (primavera 1995). Bazar. Málaga: Diputación - Área de Cultura y Educación, n. 2.

AA. VV. (2003). Ánfora Nova Dossier Vicente Núñez. Rute (Córdoba): CajaSur, n. 55-56.

AA. VV. (2004). Renacimiento. Sevilla: Junta de Andalucía - Conserjería de Cultura, n. 43-44. AA. VV. (2006). Carmina. Alcalá de Guadaíra (Sevilla): Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera y Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía, n. 2, 2006.

Información adicional

  • Universidad Studi di Bergamo
  • Investigador Marina Bianchi
  • Publicación Viernes, 15 Abril 2016

A lo largo de quince años de trayectoria literaria, Víctor Botas (Oviedo, 1945-1994) consolidó una obra personal que gira en torno a dos ejes: la desenfadada revisitación de la historia antigua y la recreación (a veces irónica, otras veces elegiaca) del microcosmos doméstico. Su acceso tardío a la edición, en 1979, impidió que su nombre se asimilara a la nueva ola sesentayochista, al tiempo que lo conectó con otros autores que ya no esgrimían la voluntad rupturista como estandarte colectivo. Su presencia en la antología Las voces y los ecos (1980), editada por José Luis García Martín ―quien, con el tiempo, sería amigo, valedor y casi “demiurgo” de Botas―, contribuyó a enmarcarlo dentro de la “contrarreforma” estética a la que se acogían la mayoría de los seleccionados en aquella publicación. Sin embargo, la escritura botesca exhibe unos rasgos específicos que, por un lado, actualizan algunas claves de la poética generacional y, por otro, anticipan el “clasicismo posmoderno” al que más tarde se adscribirían Aurora Luque o Juan Antonio González Iglesias. Si su pasión por la cultura grecolatina tiende a reconstruir desde el presente la imagen de un pasado animado, su vertiente cotidiana registra la epopeya de un sujeto antiheroico que no teme incurrir en el chiste ocasional ni caer en el prosaísmo: “No le toques ya más, / que así es la prosa”, escribió en una variación paródica sobre Juan Ramón Jiménez titulada “El poema” (Historia antigua). De esta forma, la cosmovisión del autor oscila entre la proyección nostálgica de un romano expatriado ―“si creyera en esas pamplinas de la transmigración de las almas, diría que en una vida anterior fui un romano”, confesó en una conversación con Javier Almuzara― y la desenvoltura coloquial de una suerte de Woody Allen obsesivo y enamoradizo que vive con la muerte en los talones. La peculiar fusión de estas dos modalidades refleja en el plano literario la paradoja de quien compatibilizó laboralmente, con irregular fortuna, el Derecho romano y las inversiones bursátiles.

            La producción de Botas se inicia con Las cosas que me acechan (1979) y Prosopon (1980), donde se dan cita los laberintos borgianos, las máscaras subjetivas y una cadencia simbolista que se irá atemperando en títulos posteriores. Mientras que su ópera prima prefigura un tema recurrente, como la preocupación por la perduración de la palabra poética, en Prosopon asistimos a la irrupción de los vestigios grecolatinos mediante écfrasis artísticas, meditaciones físicas sobre la circularidad de la historia y ruinas metafísicas “que el tiempo deja / (acaso nada más) para inquietarnos”, según se lee en “Pintura pompeyana”. Sus siguientes entregas, las versiones y diversiones de Segunda mano (1982) y Aguas mayores y menores (1984), reivindican el tono menor y el placer del pastiche, pues responden al impulso de los ejercicios auspiciados por la ovetense tertulia Óliver, de la que el poeta fue asiduo colaborador. Segunda mano se concibe como una galería de traducciones libres de clásicos y contemporáneos, lo que no es óbice para que Botas considerara esta pieza como parte de su propia obra: “Esto es ―así lo espero― un libro vivo y, sobre todo, un libro mío: solo habla de mí”, se afirma en la nota editorial. Por su parte, Aguas mayores y menores, donde convergen la irreverencia política y el chiste sexual, puede interpretarse como un homenaje a la tradición epigramática y a algunos de sus más conspicuos cultivadores. Después de estas pruebas de imprenta, Historia antigua (1987) y Retórica (1992) no solo revelan la versatilidad del escritor en diversos moldes estróficos, sino que despliegan un inventario de revisiones mitológicas, viñetas sociales, estampas impresionistas, sátiras costumbristas y reflexiones metadiscursivas que proclaman la pervivencia del exegi monumentum horaciano. En Historia antigua, del que el autor ya había ofrecido un adelanto en el cuadernillo Arcana Imperii (1984), cristaliza el singular “culturalismo confesional” de un personaje a cuya biografía accedemos a través de semblanzas desmitificadoras (“Teseo”, “Padre Apolo”), correlatos históricos (“Veterano de Actium”, “En el foro romano”) y metáforas artísticas (“Venus”, “Alegoría de la primavera”). Algo similar cabría decir de Retórica, rotulado así para conjurar el miedo al agotamiento estético, en el que se acentúan la veta irónica y el diálogo con la tradición: “Persistentes / metáforas eternas / con que urdir, / siglo a siglo, un poema ―el único / poema― que un puñado de fatuos va tramando”. El yo que calzaba coturno y campaba a sus anchas por el foro romano, la Capilla Sixtina o el Palatino se atrinchera tras la conversación con los libros y la melancolía otoñal en Las rosas de Babilonia (1994), el libro póstumo e inacabado del autor. En 2014 vio la luz Carta a un amigo y otros poemas previos, que recoge composiciones tempranas redactadas entre 1976 y 1978.

            Tras su repentino fallecimiento, la poesía de Víctor Botas se ha recopilado en tres ocasiones:Poesía (1979-1992) (1994), Poesía completa (Llibros del Pexe, 1999) y Poesía completa (La Isla de Siltolá, 2012). Asimismo, la antología temática Historias con historia (2009) reunió una significativa selección de sus poemas. Por otra parte, al escritor se le han dedicado la monografía La poesía de Víctor Botas (2004), de Luis Bagué Quílez, y tres volúmenes conmemorativos: La obra literaria de Víctor Botas (1995), editado por José Luna Borge, en el que se incorpora Versiones libertinas, un apartado de traducciones inéditas de Marcial; Víctor Botas y la poesía de su generación (2006), editado por Leopoldo Sánchez Torre; y Mañana es hoy. Víctor Botas, veinte años después (2014), editado por Javier García Rodríguez.

            Finalmente, aunque su repercusión haya sido menor que la de su obra en verso, el autor desarrolló una continuada labor narrativa a la que se desplazan las inquietudes habituales en sus estrofas. Ejemplos de ello son las novelas Mis turbaciones (1983), donde se confunden apuntes biográficos, eróticos y metaficcionales; Rosa rosæ (1992, reeditada en 2015), una recreación picaresca de la Roma clásica que incide en las semejanzas entre la historia romana y la historia actual, y Yanira (1996), una narración breve perteneciente al género detectivesco y ambientada de nuevo en el mundo latino. En este contexto destaca también la colección de relatos El humo del Vesubio (1997), que recicla referentes que van desde los cuentos de fantasmas de Henry James hasta La muerte en Venecia, de Thomas Mann.

            En suma, la rotunda voz de Víctor Botas sigue sonando con nitidez veinticinco años después de su muerte. Prueba de esta vitalidad es “Asturcón”, una de sus pocas poéticas explícitas, en la que Botas resucitó al cojitranco caballo astur del que había hablado Marcial para defender un programa sustentado en “una emoción inquieta” y “unas gotas / de sonriente coña beatífica”, dos ingredientes que no deberían faltar en las recetas líricas del siglo xxi.

 

1. Bibliografía del autor

Poesía

Libros de poemas

Botas, Víctor (1979). Las cosas que me acechan. Avilés: Jugar con Fuego.

_____ (1980). Prosopon. Carboneras de Guadazaón (Cuenca): El Toro de Barro.

_____ (1982). Segunda mano. Gijón: Noega.

_____ (1985). Aguas mayores y menores. Oviedo: Cuadernos Óliver.

_____ (1987). Historia antigua. Pamplona: Pamiela.

_____ (1992). Retórica. Gijón: Ateneo Obrero.

_____ (1994). Las rosas de Babilonia. Sevilla: Renacimiento.

_____ (2014). Carta a un amigo y otros poemas previos. Gijón: Impronta. Edición de José Luis García Martín.

Cuadernos

Botas, Víctor (1980). Homenaje. Oviedo: El Telar de Penélope.

_____ (1984). Arcana Imperii. Avilés: Cuadernos de Cristal, 1984.

Antologías

Botas, Víctor (2009). Historias con historia. Oviedo: Trabe. Edición de Luis Bagué Quílez.

Poesías completas

Botas, Víctor (1994). Poesía (1979-1992). Gijón: Llibros del Pexe.

Botas, Víctor (1999). Poesía completa. Gijón: Llibros del Pexe. Edición de José Luis García Martín.

Botas, Víctor (2012). Poesía completa. Sevilla: La Isla de Siltolá. Edición de José Luis García Martín

Traducciones

Botas, Víctor ([1981] 1995). Versiones libertinas [traducciones de Marcial]. La obra literaria de Víctor Botas. José Luna Borge (ed.). Gijón: Llibros del Pexe. 131-154.

 

Obra narrativa

 

Botas, Víctor (1983). Mis turbaciones [novela]. Barcelona: Laertes.

_____ (1992). Rosa rosæ [novela]. Zaragoza: Crítica 2(mil). [Reedición en Sevilla: Renacimiento, 2015, con prólogo de Juan Bonilla y epílogo de Carmen Morán].

_____ (1996). Yanira [novela]. Gijón: Llibros del Pexe.

_____ (1997). El humo del Vesubio [relatos]. Oviedo: Nobel.

 

Otros géneros

 

Botas, Víctor (2004). “Diario inédito (1981-1987)”. Clarín. Revista de Nueva Literatura, 53. 48-55.

 

2. Bibliografía sobre el autor [selección]

Arenas Cruz, María Elena (2003). “Culturalismo y poesía: la mirada de Víctor Botas”. Artifara. Revista de Lenguas y Literaturas Ibéricas y Latinoamericanas, 3. <http://www.cisi.unito.it/artifara/rivista3/testi/botas.asp>.

Bagué Quílez, Luis (2003). “La sátira social, mitológica y literaria en la poesía de Víctor Botas”. Clarín. Revista de Nueva Literatura, 44. 10-17.

_____ (2004). La poesía de Víctor Botas. Una relectura de los clásicos grecolatinos. Gijón: Llibros del Pexe.

_____ (2009). “Babilonia sin rosas: Víctor Botas y la poesía española del siglo xxi”. Poetas asturianos para el siglo xxi. Carlos X. Ardavín Travanco (ed.). Gijón: Trea. 33-51.

Bartolomé Gómez, Jesús (2017). “El Horacio lírico de Víctor Botas”. Pasavento. Revista de Estudios Hispánicos, 5 (2). 291-316.

Cortés Tovar, Rosario (1998). “El epigrama latino en la poesía de Víctor Botas”. Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos, 14. 269-283.

García Martín, José Luis (1992). “La poesía de Víctor Botas”, en La poesía figurativa. Crónica parcial de quince años de poesía española. Sevilla: Renacimiento. 44-50.

García Rodríguez, Javier (ed.). (2016). Mañana es hoy. Víctor Botas, veinte años después. Oviedo: Universidad de Oviedo. [Incluye colaboraciones de Javier García Rodríguez, Luis Bagué Quílez, Pedro Conde Parrado, José Luis García Martín, Carmen Morán Rodríguez, Pablo Núñez Díaz y Rodrigo Olay Valdés].

Guerrero Contreras, Carmen (2001). “El mito de Ariadna y Teseo en tres poetas españoles contemporáneos: Ángel Petisme, Víctor Botas y David Pujante”. Anuario de Estudios Filológicos, 24. 223-241.

Havel, José (2006). Víctor Botas con el lenguaje de la melancolía. Gijón: Llibros del Pexe.

López-Vega, Martín (1995). Tertulia Oliver. Una aproximación bibliográfica. Gijón: Llibros del Pexe.

Luna Borge, José (ed.) (1995a). La obra literaria de Víctor Botas. Gijón: Llibros del Pexe, 1995. [Incluye colaboraciones de Martín López-Vega, José Luis Morante, Enrique Molina Campos, Miguel d’Ors, Leopoldo Sánchez Torre, José Gutiérrez, José Luna Borge, Rafael García, Florencio Martínez Ruiz, Lorenzo Oliván, Juan Bonilla, Felipe Benítez Reyes, Víctor García de la Concha, Ricardo Vázquez Prada, J. I. Gracia Noriega, Javier Almuzara y Luis Mario Arce].

_____ (1995b). “Víctor Botas, un clásico divertido”. Cuadernos Hispanoamericanos, 541-542. 272-277.

_____ (1999). “Detestada, sobada, imprescindible ‘retórica’”, en Bazar de lecturas. Sevilla: Renacimiento. 63-66.

Martínez Álvarez, Josefina (1998). Notas a la poesía de Víctor Botas. Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos.

Morales, Carlos Javier (1999). “La poesía de Víctor Botas: una lectura posmoderna de los clásicos”. Cuadernos Hispanoamericanos, 594. 150-153.

Munárriz, Miguel (1988). “Apuntes sobre la poesía de Víctor Botas”. Ínsula, 494. 19.

Ors, Miguel d’ (1994). “Víctor Botas (Apunte para unas memorias)”. Los Cuadernos del Sornabique, 1-2. 5-11.

Sáenz Herrero, Jorge (2007). “La poesía ‘pisada’ de Segunda mano: Víctor Botas y sus traducciones de Horacio, Catulo y Marcial”. Interlingüística, 17. 934-943.

Sánchez Torre, Leopoldo (1999). “El pacto con Botas”. Clarín. Revista de Nueva Literatura, 24. 18-23.

_____ (ed.) (2006). Víctor Botas y la poesía de su generación. Nuevas miradas críticas. Oviedo / Gijón: Universidad de Oviedo / Llibros del Pexe. [Incluye colaboraciones de Miguel Alarcos Martínez, Luis Bagué Quílez, Begoña Camblor Pandiella, Marta B. Ferrari, José Luis García Martín, Araceli Iravedra Valea, Antonio Jiménez Millán, Juan José Lanz Rivera, Claude Le Bigot, José Luna Borge, Josefina Martínez Álvarez, José Enrique Martínez Fernández, José Luis Morante, Lorenzo Oliván, Miguel d’Ors, Ángel L. Prieto de Paula, Álvaro Ruiz de la Peña, Leopoldo Sánchez Torre y Elena Sarrión Fernández-Diestro].

Vara Ferrero, Natalia (2011). “Lecturas irónicas de la tradición clásica: el caso de Víctor Botas”. Versos robados. Tradición clásica e intertextualidad en la lírica posmoderna peninsular. Almudena del Olmo Iturriarte y Francisco Díaz de Castro (eds.). Sevilla: Renacimiento. 207-227.

Información adicional

  • Universidad Murcia
  • Investigador Luis Bagué Quílez
  • Publicación Lunes, 24 Junio 2019

  • +34 971 173 314 
  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Grupo

Poéticas de la Transición (1973-1982)

En su fase actual, el grupo POESCO se encuentra trabajando en el estudio histórico y filológico de la poesía española publicada a lo largo del período histórico de la Transición a la democracia, un período tan breve como intenso de nuestras letras, en el que tiene lugar uno de los momentos más fecundos de la poesía española reciente por lo que toca a la convivencia de diversas tendencias poéticas, pero también porque coexisten en el panorama literario cuatro generaciones distintas.

Tweets Recientes

Nuevas colaboraciones de Fichas Biobibliográficas en nuestra web. Más información en el enlace adjunto.... https://t.co/H7ixEkFiE6

Follow poesco on Twitter

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar y mejorar tu experiencia de navegación. Al continuar navegando, entendemos que aceptas su uso.